Más dulce que la miel
“Son más deseables que el oro, sí, que mucho oro fino; más dulces también que la miel y el panal.”
Salmos 19:10
Cada vez que abrimos este Libro, debemos acercarnos a él con reverencia y respeto: ¡es la Palabra misma de Dios! Ni tú ni yo podemos crecer como cristianos sin estar en este Libro y sin que este Libro esté en nosotros.
Trabajo declarado, “No me he apartado del mandamiento de sus labios; he atesorado las palabras de su boca más que mi alimento necesario.” (Job 23:12). El salmista dijo:, “En mi corazón he guardado tu palabra, para no pecar contra ti”.” (Salmo 119:11).
Nuestra actitud hacia este Libro determinará el crecimiento espiritual de cada uno de nosotros.
William Tyndale dio su vida por este libro cuando fue quemado en la hoguera por defender la verdad que se encuentra en la Biblia. Murió a la edad de tan solo cuarenta y dos años el 6 de octubre de 1536. Sus últimas palabras fueron en parte una cita del Salmo 119:18.“Abre mis ojos, para que vea las maravillas de tu ley”.”—excepto que Tyndale rezó, “Abre los ojos del Rey de Inglaterra, para que vea las maravillas de tu ley.”
Su plegaria fue escuchada dos años después, cuando el rey Enrique VIII ordenó que la Biblia traducida por Miles Coverdale se utilizara en todas las parroquias de Inglaterra. La Biblia de Coverdale se basaba en gran medida en la obra de William Tyndale, y en 1539 se publicó la Biblia de Tyndale.
¿Cuál es nuestra actitud hacia la Biblia?
El salmista dijo:, “Tu palabra es una lámpara a mis pies y una luz a mi camino”.” (Salmo 119:105). En el Salmo 19, vemos de primera mano la actitud de David hacia la Palabra de Dios. Al leer este salmo, observamos que la Palabra de Dios tiene seis títulos, seis descripciones de lo que es y seis efectos. Resulta útil observar cómo el salmista expone estas verdades.
Necesitamos tener la misma actitud hacia las Escrituras que tenía Jeremías. Él dijo:, “Encontré tus palabras, y las comí; y tu palabra fue para mí la alegría y el gozo de mi corazón…” (Jeremías 15:16).
Lo más destacado de hoy:
Dedica tiempo a la Palabra de Dios y deja que la Palabra habite abundantemente en ti.