El Hacedor de la Diferencia Divina
“Mi carne y mi corazón desfallecen; pero Dios es la fortaleza de mi corazón y mi herencia para siempre.”
Salmo 73:26
Hace unos meses, estuve con una familia que atravesaba un momento muy difícil. Mientras compartían su situación, sentí su dolor. Entonces, la esposa y madre dijo algo que se me quedó grabado desde entonces. Tras describir la angustia que les habían causado sus dificultades, simplemente declaró: “¡Pero Dios!”
En esas dos palabras, esta querida hermana expresó una profunda verdad: Dios es quien marca la gran diferencia en cada situación.
La palabra “"pero"” es una conjunción, y lo que viene después siempre contrasta con lo que viene antes. Es una palabra pequeña, pero cuando se une al nombre de Dios, abre inmensas posibilidades. La frase “Pero Dios” Aparece unas 45 veces en la Biblia, y casi siempre lo que sigue es un cambio radical.
Tómese el tiempo para leer el Salmo 73 completo. Al principio, Asaf se centraba en lo pasajero, no en lo eterno. Absorto en el presente, se perturbó (vv. 1-3), su perspectiva se distorsionó (vv. 4-12) y cayó en un estado de dolor y confusión (vv. 13-16). Pero todo cambió cuando entró en la casa del Señor. Su perspectiva se transformó en la de Dios, en una perspectiva eterna (vv. 17-20).
Tener una perspectiva eterna no significa ignorar el presente. Significa que, a pesar de lo que está sucediendo ahora, elegimos estar ocupados en la bondad, la gracia y la guía de Dios. Asaf comenzó el salmo con las palabras:, “En verdad, Dios es bueno…” Más tarde añade: “Me tomas de la mano derecha. Me guiarás con tu consejo y después me recibirás en la gloria”.” (vv. 23–24). Aunque comenzó en un valle, terminó en la cima de la montaña, porque su enfoque había cambiado, y eso cambió su perspectiva.
En el versículo 25 pregunta:, “¿A quién tengo en el cielo sino a Ti?” Su conclusión es una que todo creyente debería compartir: “No hay nadie en la tierra a quien desee aparte de Ti.”
Lo más destacado de hoy:
Sí, nuestra carne y nuestros corazones pueden fallar de vez en cuando. Pero Dios es la fortaleza de nuestros corazones y nuestra herencia eterna. Su presencia y poder marcan la diferencia. ¡Él es el Creador Divino de la Transformación! Concéntrate en Él hoy. Desarrolla una perspectiva eterna y declara con confianza: “¡Pero Dios me ayudará a salir adelante!”