El temor del Señor

Escuchemos la conclusión de todo este asunto: teme a Dios y guarda sus mandamientos, porque esto es todo para el hombre.
Eclesiastés 12:13

Todo en la vida se reduce a esta simple verdad: ¡temer a Dios! Así que la pregunta crucial es: ¿Qué significa temer a Dios? Cuando pensamos en el miedo, lo asociamos con el terror. El diccionario Webster define el miedo como “un sentimiento de ansiedad y agitación producido por la presencia o cercanía del peligro, el mal, el dolor, etc.”. Para muchos, esto describiría la sensación de que se experimenta al ver una serpiente, ir al médico o al dentista, o encontrarse en una situación de extremo peligro. Es el temor a lo desconocido. Sin duda, esta no es la sensación a la que se refiere Salomón.

En nuestro lenguaje vernáculo moderno, la palabra miedo, En el contexto en que lo usa Salomón, el término «temor reverencial» se ha sustituido por «reverencia», «asombro» o «gran respeto». Lo que el autor de este libro quiere decir es que debemos tener una profunda reverencia y respeto por el Señor. Literalmente, debemos sentirnos sobrecogidos y humillados por su presencia. Temer a Dios incluye, entre otras cosas, respetarlo y reverenciarlo. El santo temor le otorga a Dios el lugar de gloria, honor, reverencia, acción de gracias, alabanza y preeminencia que merece. En pocas palabras, temer a Dios es respetar su santidad odiando lo que odia y amando lo que ama, con un sano temor a desagradarle.

Cuando realmente tememos al Señor, reconocemos que Él es el Creador y nosotros sus criaturas. Él es el Señor y nosotros sus siervos. Él es el Padre y nosotros sus hijos. Esta actitud se manifiesta en nuestro respeto por Dios y su Palabra, y en nuestro deseo de obedecer lo que nos dice en la Biblia.

Podemos relacionar este tipo de temor con el que un niño siente hacia sus padres. Si existe el temor adecuado, el niño sabe que sus padres pueden castigarlo si desobedece, pero, por encima de ese temor, está la certeza de que la desobediencia les causa dolor. El niño ama y respeta a sus padres y no quiere lastimarlos.

Lo más destacado de hoy:
El temor del Señor es una profunda reverencia hacia Dios que nos impulsa a querer complacerle a toda costa.

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