Liberación
Luego llegaron al otro lado del mar, a la tierra de los gadarenos. Al salir de la barca, le salió al encuentro un hombre poseído por un espíritu inmundo, que habitaba entre las tumbas. Nadie podía atarlo, ni siquiera con cadenas, pues muchas veces había sido atado con grilletes y cadenas. Pero él rompía las cadenas y hacía pedazos los grilletes; nadie podía dominarlo.
Marcos 5:1–4
Al leer Marcos 5:1-20, se nos presenta a un hombre que ilustra vívidamente cómo es la vida sin Cristo. Podríamos decir que este hombre representa la condición de toda persona sin el Señor Jesús. Estaba bajo la influencia de Satanás, impuro, desnudo, viviendo entre la muerte, sin hogar, en agonía, incontrolable y peligroso.
En Efesios, leemos una descripción similar de aquellos que están fuera de Cristo: “Y a vosotros os dio vida, estando muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, satisfaciendo los deseos de la carne y de la mente, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.” (Efesios 2:1–3). Estábamos sin esperanza y sin Dios en el mundo (Efesios 2:12).
Pero este hombre tuvo un encuentro con Cristo, y eso lo cambió todo. Fue liberado, sanado y transformado en una nueva criatura con un nuevo propósito en la vida. Cristo lo vio en esa terrible condición, tomó la iniciativa y expulsó al espíritu inmundo (Marcos 5:8).
La misma verdad continúa en Efesios 2: “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas.”
Lo más destacado de hoy:
Cristo ha hecho por muchos lo que hizo por este hombre. ¿Lo ha hecho por ti? ¿Te has acercado a Él?