Satisfacción verdadera

En cuanto a los ricos de este mundo, exhortadles a que no sean arrogantes ni pongan su esperanza en la incertidumbre de las riquezas, sino en Dios, que nos provee abundantemente de todo para que lo disfrutemos.
1 Timoteo 6:17

¿Qué te brinda satisfacción en la vida? Pablo nos recuerda en este versículo que la verdadera satisfacción no reside en nuestras riquezas, sino en Dios, quien no solo provee todo lo que necesitamos, sino que también desea que disfrutemos de lo que nos da. Este es el secreto de la verdadera satisfacción: ¡disfrutar más del Bendecidor que de las bendiciones mismas!

Moisés es un ejemplo para nosotros en esto. Leemos: “Por la fe, Moisés, ya adulto, rehusó ser llamado hijo de la hija del faraón, prefiriendo ser maltratado con el pueblo de Dios antes que gozar de los placeres pasajeros del pecado. Consideró que el oprobio de Cristo era mayor riqueza que los tesoros de Egipto, porque tenía puesta la mirada en la recompensa” (Hebreos 11:24-26). ¡Moisés sabía que no debía depositar su esperanza en la incertidumbre de las riquezas, sino en Dios mismo!

Salomón, en cambio, tuvo que aprenderlo por las malas. Eclesiastés narra la búsqueda de satisfacción de Salomón, quien buscaba contentamiento en todo menos en el Señor. Pensaba que las actividades placenteras podrían satisfacer sus necesidades (Ecl. 2:1-3), pero esto solo lo dejó vacío. Creía que las cosas materiales podrían darle satisfacción (vv. 7-8), pero al final de toda su búsqueda, declara: “Aborrecí la vida, porque todo lo que se hace debajo del sol me resultaba molesto; pues todo es vanidad y afán de viento” (v. 17).

Como tantos otros hoy en día, Salomón buscaba el sentido de la vida, una verdadera esperanza de futuro. ¡La satisfacción en el presente y la esperanza en el futuro se encuentran en una relación viva con Jesucristo!

Lo más destacado de hoy:
El más dulce descanso y paz nos han llenado,
Elogios más dulces de los que la lengua puede expresar;
Dios está satisfecho con Jesús,
Nosotros también estamos satisfechos.
– J. von Poseck