Cada uno, según el don que ha recibido, úselo para servir a los demás, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.
1 Pedro 4:10
Pedro usa la palabra “múltiple” para describir la gracia de Dios. Originalmente, la palabra significaba “muchos pliegues”. En el siglo XIX, se usaba para describir un instrumento musical con un tubo o cámara con varias salidas. Incluso hoy, oímos a los mecánicos hablar del colector de admisión en los motores de nuestros automóviles, que distribuye uniformemente la mezcla de aire y combustible a cada uno de los cilindros.
La palabra “múltiple” se ha traducido como “la gracia de Dios en sus diversas formas”, “la gracia variada de Dios”, “la gracia multicolor de Dios” y “la gracia diversa de Dios”. La gracia de Dios tiene muchas facetas, al igual que un diamante tallado tiene muchas caras. Al girar un diamante bajo la luz, se empieza a apreciar su singularidad y belleza. Al experimentar las múltiples facetas de la gracia de Dios en la vida, se empieza a valorar su belleza, pues refleja a Aquel que nos ha concedido su favor.
En el contexto del versículo de hoy, Pedro nos exhorta a servirnos unos a otros según el don espiritual que hemos recibido de la Cabeza resucitada, quien nos ha dado a cada uno al menos un don espiritual. Pablo profundiza en estos dones en Romanos 12, 1 Corintios 12 y Efesios 4. Al considerar estos tres pasajes en conjunto, nos damos cuenta de que la Trinidad nos ha distribuido estos dones espirituales. En Romanos 12, Dios Padre es el Dador; en 1 Corintios 12, es el Espíritu Santo; y en Efesios 4, es la Cabeza resucitada del Cuerpo, el Señor Jesucristo. Aquí, Pedro simplemente nos instruye a ser buenos administradores de lo que Dios nos ha dado a cada uno.
Tú y yo hemos sido introducidos en esta multiforme gracia de Dios, y debemos manifestarla en nuestras vidas, no para llamar la atención sobre nosotros, sino para glorificar a Aquel que nos la ha dado. Pedro continúa diciendo que todo lo que hagamos, “hágalo con las fuerzas que Dios le da, para que en todo Dios sea glorificado por medio de Jesucristo” (1 Pedro 4:11). Tú y yo no solo hemos sido introducidos en el favor de Dios, sino que hemos recibido su favor.
Lo más destacado de hoy:
Todo lo que tenemos nos ha sido dado por gracia, ¡y debemos compartir esta gran gracia con aquellos que Él pone en nuestras vidas!