Preservado a través de los peligros

Y David se refugió en fortalezas en el desierto, y permaneció en las montañas del desierto de Zif. Saúl lo buscaba todos los días, pero Dios no lo entregó en sus manos.”
1 Samuel 23:14

La relación entre Saúl y David fue, por decir lo menos, tumultuosa. Saúl se volvió celoso y vivió con miedo e inseguridad constantes. David sufrió a causa de estos celos. Existen al menos nueve salmos escritos durante este período, donde escuchamos a David expresar sus sentimientos más profundos a Dios. El Salmo 59:1 se corresponde con 1 Samuel 19; los Salmos 56 y 34 con 1 Samuel 21:10-15; el Salmo 142 con 1 Samuel 22:1-3; el Salmo 63 con 1 Samuel 22:5; el Salmo 52 con 1 Samuel 22:9-19; el Salmo 54 con 1 Samuel 23:19-29; el Salmo 57 con 1 Samuel 24:1-22; y el Salmo 7 con 1 Samuel 24:9-12.

Saúl es una imagen vívida de cómo luce un hombre en la carne: egoísta y egocéntrico. David, por otro lado, era un hombre conforme al corazón de Dios. Leemos en Hechos 13:22 que Dios quitó a Saúl y “Les suscitó a David como rey, de quien también dio testimonio y dijo: ‘He hallado a David, hijo de Jesé, un hombre conforme a mi corazón, que hará toda mi voluntad’”.” Mientras Saúl fue implacable en su persecución de David, nuestro versículo dice:, “Pero Dios no lo entregó en sus manos.”Dios no permitiría que Saúl frustrara sus propósitos para David.

Saúl aumentó repetidamente la presión contra David, pero Dios tenía la mirada puesta en David, ¡y su mano controlaba el termostato! El Señor permitió que David pasara por pruebas de fuego, que finalmente lo moldearon hasta convertirlo en el hombre de Dios que llegó a ser. Pedro nos dice:, “En esto os regocijáis grandemente, aunque ahora, por un poco de tiempo, si es necesario, hayáis sido afligidos por diversas pruebas, para que la autenticidad de vuestra fe, mucho más preciosa que el oro que perece, aunque sea probada por fuego, sea hallada digna de alabanza, honra y gloria cuando Jesucristo se manifieste”.” (1 Pedro 1:6–7). Santiago nos instruye a “Consideren un gran gozo cuando se encuentren con diversas pruebas, sabiendo que la prueba de su fe produce perseverancia. Pero dejen que la perseverancia complete su obra, para que sean perfectos e íntegros, sin que les falte nada. Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídala a Dios, quien la da a todos generosamente y sin reproche, y le será dada.” (Santiago 1:2–5).

Lo más destacado de hoy:
Recuerda que nuestro Dios siempre nos observa y tiene el control de nuestras vidas. ¡Él simplemente quiere que confiemos en Él y no nos apoyemos en nuestro propio entendimiento!