Josías el Rey

Josías tenía ocho años cuando se convirtió en rey, y reinó treinta y un años en Jerusalén.
2 Crónicas 34:1

Josías tenía ocho años cuando ascendió al trono. En 2 Reyes 23, leemos sobre la época idolátrica en la que nació este joven. Sin embargo, a pesar del entorno en el que creció, fue el último rey virtuoso de Judá. ¿Qué características distinguían a un rey tan bueno, incluso a los ocho años? ¿Qué marcó el avivamiento espiritual que trajo consigo un corazón tan entregado? ¿Qué lecciones espirituales podemos aplicar a nuestras propias vidas?

Podemos responder a estas preguntas ofreciendo una visión general de la vida de Josías, tal como se narra en 2 Crónicas 34. Primero, la renovación espiritual comienza con la obediencia a la Palabra de Dios. Segundo, se necesita hambre espiritual para que haya avivamiento; nótese que Josías “comenzó a buscar al Dios de su padre David” (v. 3). Tercero, aprendemos que el avivamiento espiritual solo puede darse en conexión con la Palabra de Dios (vv. 8-21). Cuarto, hay una respuesta espiritual cuando la Palabra de Dios se enseña claramente (vv. 29-33), lo cual genera unidad entre el pueblo. Quinto, la verdadera adoración espiritual es el resultado de una verdadera obra espiritual realizada en los corazones del pueblo. ¡La Pascua se celebró y el Señor recuperó su lugar legítimo entre su pueblo!

Todo esto sucedió porque, a los dieciséis años, este joven comenzó a tomarse en serio su relación con el Señor. A los veinte años, empezó a erradicar con diligencia todo aquello que no honraba a su Dios (v. 3). A los veintiséis, estaba profundamente involucrado en las condiciones espirituales de la casa del Señor (vv. 8-10). ¡Todo esto antes de cumplir los treinta años!

Josías se erige como un ejemplo para todos nosotros, sin importar nuestra edad. Es un hermoso ejemplo que podemos estudiar y del que podemos aprender las cualidades de una persona a la que Dios puede usar, incluso en tiempos de crisis espiritual, para traer un avivamiento.

Lo más destacado de hoy:
¿Eres un Josías? ¿Puede Dios usarte para su gloria? ¿Te has entregado a su Palabra y a su voluntad?