¡Sé un aprendiz!

“Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí…”
Mateo 11:29

La palabra discípulo medio aprendiz—alguien que sigue e imita a su Maestro. En Lucas 6:40, leemos:, “Un discípulo no es superior a su maestro, pero todo aquel que ha sido perfectamente instruido será como su maestro.” El Señor Jesucristo no solo enseñó la verdad espiritual, sino que la vivió. Practicó disciplinas espirituales en su propia vida. Por ejemplo, en Marcos 1:35-42, vemos que sus momentos de soledad y oración fueron seguidos de poder espiritual.

Al estudiar el ritmo de la vida de nuestro Maestro en los Evangelios, observamos que se caracterizó por las disciplinas espirituales de la oración, el conocimiento de la Palabra, la meditación en ella y el tiempo dedicado intencionalmente al silencio y la soledad. Así como el Señor Jesús se retiraba a lugares solitarios para encontrarse con su Padre, así también nosotros, sus seguidores, debemos establecer un tiempo de quietud constante donde nos alejemos del ruido, el ajetreo y las exigencias del día para estar en silencio y escuchar su voz.

Isaías 50:4-6 describe proféticamente la comunión del Señor con su Padre. Nos muestra que se despertó temprano, escuchó atentamente, habló solo lo que el Padre le indicó y entregó su cuerpo por completo para el servicio. Él es nuestro ejemplo perfecto.

Lo más destacado de hoy:
Un buen discípulo es aquel que sigue e imita a su Maestro.