Un vigilante

“Mantendré mi guardia, me apostaré en la muralla y observaré para ver qué me dirá y qué responderé cuando me corrija.”
Habacuc 2:1

En el capítulo uno, Habacuc no podía comprender cómo Dios podía usar a los malvados babilonios para cumplir sus propósitos. Pero tuvo que aprender a esperar pacientemente en el Señor y a observarlo. Este capítulo nos recuerda a Asaf en el Salmo 73, quien tampoco comprendía los caminos de Dios. No entendía por qué les sucedían cosas buenas a los malos hasta que entró en la casa del Señor y comenzó a ver las cosas desde la perspectiva de Dios. Para Habacuc, esto sucede en la atalaya. El Señor comienza a mostrarle a Habacuc las cosas desde su perspectiva dándole tres responsabilidades.

Primero, debía anotar las cosas. Habacuc había asumido el papel de vigía, cuya responsabilidad era advertir al pueblo del peligro. La revelación que recibió Habacuc tuvo una aplicación inmediata en la caída de los babilonios, pero, según Hebreos 10:37, también anunciaba el futuro regreso de nuestro Señor.

La segunda responsabilidad que se le dio a Habacuc fue confiar en la Palabra de Dios. El Señor le presentó un contraste entre quienes confían en sí mismos y quienes viven por fe. En los versículos 4 y 5, vemos las consecuencias de quienes están llenos de orgullo y nunca están satisfechos. A estas personas, el Señor les profiere cinco advertencias a lo largo del resto del capítulo: ¡ay contra la ambición egoísta! (2:6-8), ¡ay contra la codicia! (2:9-11), ¡ay contra la explotación de los demás! (2:12-14), ¡ay contra la embriaguez y la violencia! (2:15-17), y ¡ay contra la idolatría! (2:18-20). Proclamar este juicio fue la tercera responsabilidad que se le dio a Habacuc.

En contraste con esto están quienes viven por la fe. Sabemos que la frase “el justo vivirá por la fe” se cita tres veces en el Nuevo Testamento: en Romanos 1:17, enfatizando “el justo”; en Gálatas 3:11, enfatizando “vivirá”; y en Hebreos 10:38, enfatizando “por la fe”. Esto nos recuerda que la justicia se encuentra solo en Cristo y que debemos vivir por la fe.

El Señor le muestra a Habacuc su gracia en el versículo 4, y la perspectiva de su gloria en el versículo 14: “Porque la tierra se llenará del conocimiento de la gloria del Señor, como las aguas cubren el mar”. También le recuerda al profeta su gobierno: “Pero el Señor está en su santo templo. Que toda la tierra guarde silencio delante de él” (2:20). ¡Nuestro Dios tiene el control! ¡Qué bueno es recordar estas tres cosas en los tiempos que vivimos!

Lo más destacado de hoy:
Recordemos lo que Dios ha dicho y confiemos en su Palabra. Proclamémosla con valentía a todos los que quieran escuchar.