Esperanza que cambia la perspectiva

No se deleita en la fuerza del caballo; no se complace en las piernas del hombre. Caballero Se complace en los que le temen, en los que esperan en su misericordia.
Salmo 147:10–11

El Salmo 147 es un salmo de alabanza a nuestro Dios por su Palabra infalible e inmutable, así como por su providencia en la vida de sus hijos. Es un salmo que nos recuerda que Él es un Dios que “cuenta el número de las estrellas; a todas las llama por su nombre. Grande es nuestro Señor, y poderoso en fuerza; su entendimiento es infinito. Caballero Él levanta a los humildes; derriba a los malvados hasta el suelo”. Y sin embargo, también se preocupa por cada uno de nosotros y “sana a los quebrantados de corazón y venda sus heridas” (vv. 3–6).

Para quienes confían en la bondad de un Dios tan grande, ¡esta esperanza transforma nuestra perspectiva! Despierta en nosotros un corazón agradecido (v. 7), alabanza a su fortaleza y una confianza y dependencia absolutas en su Palabra (vv. 15-20).

Para cada uno de nosotros hoy, esta esperanza transforma nuestra perspectiva de la vida, dándole propósito y significado. Depositar nuestra esperanza en las promesas de Dios alinea nuestros pensamientos y corazones con su voluntad. La esperanza nos impulsa a buscar lo que es verdaderamente valioso y a confiar en Dios para recibir los beneficios que Él nos brinda a diario.

La esperanza influye en nuestra perspectiva ante las dificultades de la vida, incluso cuando nos enfrentamos a tormentas devastadoras. Pablo y Silas ilustraron estos versículos cuando, en la oscuridad de la noche, alzaron sus voces y alabaron al Señor (Hechos 16:25-26). No permitieron que la oscuridad de la noche ni los muros de la prisión apagaran su esperanza; de hecho, ¡usaron el gozo del Señor para derribar los muros de la prisión! ¡Ten esperanza en la bondad de nuestro Dios y experimenta su beneplácito!

Lo más destacado de hoy:
El poder del Creador da gloria a tu nombre;
El amor del Redentor realza toda tu fama:
Creador y Redentor, Todopoderoso Salvador Señor,
El poder y el amor que nos salvaron para que seamos adorados para siempre.