¿Qué tan buena es tu vista?

Fijemos la mirada en Jesús, autor y consumador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba soportó la cruz, menospreciando la vergüenza, y se sentó a la diestra del trono de Dios.
Hebreos 12:2

Nuestra perspectiva influye en cómo vivimos. La perspectiva lo es todo, y esto también se aplica a nuestra vida espiritual. La pregunta que debemos reflexionar hoy es: "¿Cómo vemos al Señor?". Algunos lo ven como un hombre bueno, otros como un hombre rechazado. En efecto, fue todo eso. Pilato lo sacó ante ellos y exclamó: "¡He aquí al hombre!" (Juan 19:5).

Pero lo que Pilato no vio, y lo que todo incrédulo no ve, es al Hombre Resucitado. Nuestro Señor ya no es el hombre en la cruz; es el hombre resucitado, ascendido y glorificado, sentado a la diestra de la Majestad en las alturas.

En Hebreos 2:9 leemos: “Pero vemos a Jesús, quien fue hecho un poco menor que los ángeles, coronado de gloria y honra por el sufrimiento de la muerte”. Debemos verlo como el Hombre escogido por Dios, quien dio su vida por nosotros en el Calvario, resucitó, ascendió y fue glorificado. Antes de poder verlo como nuestro modelo para la carrera cristiana, ¡debemos participar en ella!

¿Cómo ves al Señor? ¿Cuán íntima es tu relación con Él? ¿Es simplemente un buen hombre para ti? Algunos griegos, en Juan 12:21-32, deseaban “ver a Jesús”, y el Señor les respondió. Él era el grano de trigo que cayó en la tierra y murió, y gracias a su muerte, ha dado mucho fruto en la resurrección. ¿Lo ves hoy como Aquel que fue levantado de la tierra? ¿Te atrae hacia Él su amor sacrificial? ¿Puedes decir en tu corazón que Él es el Hijo de Dios que me amó y se entregó por mí? Si es así, ¡Aleluya! ¡Qué visión tan maravillosa tienes de Él hoy!

Lo más destacado de hoy:
¿Cómo ves al Señor Jesús hoy?